Conoce a Adam Zagajewski, premio Príncipe de Asturias de las letras 2017

Categoría: Escritores, Noticias por el June 15, 2017

 

En la belleza ajena

Libro de memorias y diario, En la belleza ajena puede considerarse, hoy por hoy, la obra maestra del gran escritor polaco contemporáneo Adam Zagajewski.

Escrito en una prosa espléndida éste es uno de esos libros capaces de cautivar al lector desde las primeras páginas.

Defensa de la poesía y meditación sobre la historia, estampas de ciudades vividas y semblanzas de personas célebres y anónimas.

 

 

Releer a Rilke

«Leemos a Rilke por su poesía y su prosa, por su novela Los cuadernos de Malte Laurids Brigge y por los centenares, si no miles, de cartas que dejó, aunque también parece haber otro motivo importante: a nuestro entender, la suya es en sí misma el mejor ejemplo de vida de un artista moderno y quizá el modelo más puro y perfecto en su infatigable búsqueda de la belleza.

A diferencia de Goethe, más que un ineludible representante de su tiempo, Rilke era un elegante signo de interrogación en el margen de la historia».

 

 

Deseo

La inconfundible voz de Adam Zagajewski aparece de nuevo en estos poemas en los que la cotidianeidad se convierte en una iluminación constante.

La celebración del mundo se combina de modo magistral con la nostalgia y con el sentimiento de pérdida en todos sus matices.

Pero no es la suya una poesía del desconsuelo, pues siempre deja un resquicio para la salvación, que se puede hallar en los fugaces instantes de belleza.

 

 

 

Tierra de fuego

En sus versos asoman inviernos infinitos, sabor de hojas, arboledas y sonidos, casas como un bolsillo en un abrigo, violonchelos, aeropuertos, los vivos y los muertos, un anhelo, la memoria y, a veces, el tiemo circular.

Zagajewski es asimismo un poeta visual, de palabras que son celebración del mundo y sus imágenes.

 

 

 

 

 

 

En defensa del fervor

«Fervor», «inspiración» o «sublime» son términos frecuentemente maltratados por la crítica literaria.

En los trece ensayos recogidos en el presente libro, Adam Zagajewski llama a defender la serenidad, la valentía, la pasión crítica, la belleza y la seriedad metafísica de la ironía con elocuencia, erudición y punzante sentido del humor.

 

 

 

 

 

 

Poemas escogidos

En el cambio de mentalidad influiría, sin duda, el cambio de paisaje: de Polonia, Zagajewski pasa a comienzos de los años 80 a un París muy distinto.

En una entrevista con Agnieszka Tennant publicada en septiembre de 2002 en la revista “Books and culture” hace referencia al cambio que se produjo en su poesía al abandonar Polonia: “Me hizo cambiar el sentimiento de que hay algo universal en la poesía, y que dedicarse sólo a asuntos muy locales supone una especie de castración para un escritor”.

De algún modo, llegó a considerarse “un disidente entre los disidentes”.

 

 

Dos ciudades

Una reflexión lúcida, veraz y valiente, que trata de aunar dos polos: el de un espacio mítico, aunque sorprendentemente doméstico, cálido y acogedor, y el de una realidad hostil y poco generosa.

Este ensayo ha despertado el entusiasmo unánime de la crítica.

 

 

 

 

Solidaridad y Soledad

Me temo que formo parte de una familia de literatos, la menos atractiva, que se limita a buscar, y que Solidaridad y soledad, un libro escrito en los primeros años de su época parisina (1982), es el testimonio más elocuente de ello.

 

 

 

 

 

 

Mano invisible

En este nuevo libro nos propone una vez más el encuentro luminoso entre la vida diaria y el arte.

Envuelto en el magnetismo que ejercen dos ríos franceses, el Garona, en el oeste, y el Ródano, en el este, el poeta evoca, a lo largo de sus cauces, sus amores, sus viajes, los sonidos de la infancia transmutados, casi milagrosamente, en una epifanía.

 

 

 

 

 

Antenas

La calle de los Carmelitas, un tranvía azul, sol, septiembre, primer día después de las vacaciones, algunos volvieron de largas travesías, divisiones acorazadas entran en Polonia, los niños van a la escuela con ropa bonita, blanca y azul marino como las velas y el mar, como la memoria y la inspiración y las vides.

Los árboles se enderezan con respeto ante el poder de la mente joven, que aún no ha conocido el fuego ni el sueño, pero si se lo propone no va a tener dificultades.

 

 

 

 

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