Erik Larson ‘reflota’ el Lusitania

Categoría: Noticias por el April 6, 2015

lusitania-on-fireEl periodista y escritor norteamericano Erik Larson recupera la historia del Lusitania; el transatlántico más afamado de la época después del Titanic, hundido por el submarino alemán U-20, en la costa de Irlanda el 7 de mayo de 1915. Una catástrofe marítima que acabó con otro de los barcos que presumían de ‘insumergibles’ en la época, dejando cerca de 1.200 muertos solo 3 años después de la desaparición del Titanic en la costa de Terranova. Larson acerca y analiza para el lector las circunstancias y consecuencias que dan forma a este suceso que, a todas luces, puso ser de todo, menos accidental a diferencia del Titanic.

La historia del Lusitania desprende un halo de incertidumbre en cuanto a las circunstancias y motivos que rodearon el hundimiento del barco. Al igual que Larson, muchos piensan que este suceso tenía un objetivo claro: conseguir que Estados Unidos participase en la Primera Guerra Mundial en el bando aliado. Por un motivo o por otro, a la postre, Estados Unidos fue una pieza clave para la victoria aliada consiguiendo convertirse en la potencia hegemónica del siglo XX hasta nuestros días.

Pese a su majestuosidad, envergadura y sus avanzadas prestaciones para la época, el Lusitania no pudo escapar de su fatídico destino. Sólo 18 minutos fueron necesarios para que el transatlántico hundiera sus 44.000 toneladas en la costa irlandesa después de ser alcanzado por un torpedo alemán. Pero los hechos cuentan algo más que un ataque puramente bélico, hablan de una posible implicación del almirantazgo británico con el único fin de involucrar a América en el conflicto bélico.

La obra de Larson humaniza por momentos la historia a través de varios pasajeros del buque; como su capitán, Lusitania_book_image1William Thomas Turner, del comandante alemán Walther Schwieger o de alguno de los personajes peculiares como una actriz, una médium, un Vanderbilt, el ‘Rey del Champagne’ y hasta un superviviente del Titanic, Lady Cosmo Duff-Gordon. Pero Larson confiesa que su historia favorita es la de un joven neoyorquino que viajaba a Gran Bretaña para comprometerse con su novia.

Willian Turner, que sobrevivió a la catástrofe, no dudó en afirmar que la última singladura del buque nunca debió llevarse a cabo; por el evidente peligro que suponía para ese tipo de embarcación navegar en esas aguas, y por el momento que atravesaba la guerra. Pero al parecer, un posible hundimiento del Lusitania, repleto de estadounidenses, provocaría la indignación mundial y la posterior entrada de Estados Unidos en la guerra.

Pese a todo, Estados Unidos no hizo referencia alguna al hundimiento del Lusitania a la hora de tomar parte en el conflicto dos años más tarde, centrándose en las peligrosas intenciones reflejadas en el telegrama ‘Zimmermann’ (con el que Alemania insta a s embajador en México para unir fuerzas contra Estados Unidos). De modo que el mismo Churchill quedaría algo señalado, al recaer sobre su persona los poderes de Primer Lord del Almirantazgo naval, permitiendo al barco surcar aguas peligrosas controladas por Alemania, pese a las anteriores amenazas sobre el trasatlántico y su ruta. Las evidencias eran abrumadoras, pero Churchill nunca respondió por este hecho.

Erik_Larson_02Al igual que su ‘primo’ el Titanic, el Lusitania llevaba tesoros de diferente tipo y armamento que desapareció en el fondo del mar junto a él. Por ejemplo, se dice que una rara edición de ‘Cuento de Navidad’ de Dickens se hundió junto a su propietario, el coleccionista Charles Lauriat. A su vez el Lusitania registró en su bodega 1.250 cajas de proyectiles de artillería y 4.200 cajas de munición de rifle para el ejército británico. Las tareas de rescate no fueron sencillas, para empezar el propio gobierno británico no quería enviar un buque de la armada a la zona del hundimiento para evitar proporcionar un segundo blanco a los submarinos alemanes, por lo que la ayuda no llego a tiempo ni para los pasajeros, ni para salvar ningún bien material valioso.

Los archivos del buque, propiedad del astillero Cunard de Liverpool, recogieron que de los 1.959 pasajeros y tripulantes del Lusitania solo sobrevivieron 764, y más de 600 víctimas no fueron encontradas nunca. Eso sí, en un alarde de generosidad, oportunismo y ‘saber hacer’ la empresa no dudo en ofrecer un descuento de por vida del 25 % en sus billetes a todos los supervivientes. Por si alguno se había quedado con ganas de repetir la experiencia de montar en barco.

Si la historia te parece interesante, sumérgete de lleno en ella con la obra de Erik Larson ‘Lusitania: El hundimiento que cambió el rumbo de la historia’ aquí mismo.

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